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Los ninjas de Kôga

Los ninjas de Kôga es una novela escrita por Yamada Fûtarô que sirvió de inspiración para la realización del manga BASILISK. Esta novela nos transporta a la época del Japón feudal, en dos de los grandes clanes ninja: Kôga e Iga.

Ieyasu Tokugawa debe tomar una gran decisión, la de elegir a su heredero. Debe elegir a uno de sus dos nietos, Takechiyo y Kunichiyo, para ser su sucesor. Los partidarios de ambos bandos han estado enfrentándose por un tiempo y esto es algo que debe finalizar. Ieyasu aspira a conquistar el feudo de Toyotomi Hideyori que reside en el castillo de Osaka. Sin embargo, debido a este enfrentamiento interno no puede aventurarse a hacerlo. Tal y como dicta la tradición, el heredero por derecho de nacimiento sería Takechiyo. No obstante Takechiyo es tartamudo y poco inteligente, por lo que Ieyasu no le ve como un buen líder. Por el contrario Kunichiyo es bastante brillante y despierto. Para solucionar el problema de la sucesión le aconsejan que ambos clanes ninjas se enfrenten entre ellos y el vencedor sería el sucesor. El clan Iga representaría a Kunichiyo mientras que el de Kôga representaría a Takechiyo. Hattori Hanzô, el jefe directo de ambos clanes ninjas, rompería la prohibición oficial de guerra entre ambos clanes (impuesta por su padre). De esta forma comienza la historia sobre cómo diez ninjas de cada clan tendrán que enfrentarse a muerte.

Yamada Fûtaro es el seudónimo que utilizaba Yamada Seiya a la hora de escribir sus novelas. Nació en Yabu (prefectura de Hyôgo) en 1922 y falleció en 2001. Quedó huérfano de padre a los cinco años y de madre a los catorce. Habiendo suspendido el examen de ingreso a la universidad se fue a Tokio donde trabajó en una fábrica mientras estudiaba para los exámenes universitarios. Recibió el Premio Hôseki en 1947 con El caso del paso Daruma. Se licenció en Medicina en 1950, aunque nunca la ejerció, pero su pasión siguió siendo la literatura. En 1949 recibió el Premio del Club de Escritores de literatura policiaca, en 1997 el Premio Kikuchi Kan y en 2000 el Premio de Literatura de Misterio. Los ninjas de Kôga (1959) es su obra más famosa y es uno de los éxitos más importantes de la literatura popular nipona. Debido a su habilidad para la escritura y su prosa ágil y colorista muchas de sus obras han sido adaptadas al cine, la televisión, el manga, el anime, videojuegos…

Desde siempre he sido muy fanática de la historia japonesa, por lo que esta novela desde el punto de vista histórico me ha parecido magnífica. A pesar de que esta historia toma lugar después del incidente de Honno-ji, uno de los eventos más importantes dentro de la historia de Japón, se puede observar el periodo de agitación que se vivía en esa época.

Ante todo una novela debe ser interesante. Querido lector, si no estás familiarizado con la literatura japonesa este libro puede ser un poco duro de leer. La acción está siempre presente. Si el clan Iga no está haciendo nada interesante en ese momento la atención pasa directamente al clan Kôga, pero toda esa acción puede desarrollarse de forma lenta (haciendo planes para engañar al enemigo, discutiendo sobre cómo actuar…). A pesar de que desde mi punto de vista muchos personajes están muy bien construidos, es cierto que para el lector occidental puede ser un tanto aburridos. Oboro por ejemplo, la nieta de la actual jefa del clan Iga, no hace nada productivo durante toda la historia y su final se puede predecir desde el inicio de la historia. No obstante hay que tener en cuenta el modelo de mujer ideal que imperaba a finales de los años 50. No seáis muy duros con el pobre escritor. Siguiendo la idea sobre la construcción de los personajes, un aspecto muy importante a recalcar es que ambos clanes han estado en disputa por muchos años (creo que unos 400 años) y debido a la prohibición de guerra han ocultado sus garras por el momento. Sin embargo, como todo clan ninja, han estado ocultos por muchos tiempo sin relacionarse con el exterior (salvo en alguna cuestión con Hattori Hanzô). Esto ha derivado en la aparición de malformaciones en el físico de ambos clanes. Aquí es donde hay que recalcar la gran imaginación del escritor ya que ambos clanes han aceptado esos “defectos” y a partir de ellos han construido sus propios estilos de asesinato. Por citar algunos: vampirismo (pero en este caso no es necesario hincar el diente jejeje), aliento mortal, control total sobre tu físico, ojos que pueden para cualquier técnica ninja, control sobre los animales… No obstante, en mi opinión el mejor de todos sería Jimushi Jûbei. Éste ninja no tiene ni brazos ni piernas por lo que se mueve reptando. Pensaréis: ¿Y qué? ¿Qué tiene de especial? Pues desde mi punto de vista es el mejor ya que puede correr/reptar más rápido que un caballo y aún le quedan ases en la manga. Un ninja en toda regla. Desde el punto de vista más emocional Gennosuke es quien tiene el papel más emocionante. Lo sostendría junto con Oboro, pero como ya he dicho antes el lector occidental dudo que simpatice mucho con ella.

En resumen, la historia desde el punto de vista histórico en muy interesante y las peleas entre ambos clanes son geniales. Aunque seguro que más de uno se quedará mudo con Yakushiji Tenzen y su pacto con el diablo. Para poder disfrutar de esta historia es necesario entender cómo funciona la literatura japonesa, ya que hay varios aspectos dentro de ella que no serán de mucho agrado para el lector occidental. Así que dejad a un lado Occidente y dejaos sumergir por la belleza de Oriente.

*para aquellos que a pesar de todo no pueden con el libro también hay una película bastante más entretenida que el libro. Pero no es del todo exacta al libro.

Iria García

Otaku de corazón.Fanática del anime. Amante de las bolsas sorpresa y torpe a la hora de jugar videojuegos

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